Espíritus en Navidad (K.Dilano)

No iba a ser la Navidad más feliz de sus vidas.

Su marido sin trabajo y ella con un miserable sueldo que apenas podía estirar el veinte de cada mes.

Al vivir tras el desahucio con su padre enfermo, no quedaban ganas de fiesta; pero aun así, sacó el ánimo a flote y activó su imaginación.

Lavó vasos usados de plástico que recopiló del bar en el que limpiaba. Con la grapadora de su padre los unió entre sí, dándoles forma de muñeco de nieve. Con restos de cartulina de colores, tirados en la guardería que limpiaba por las tardes, recortó la silueta de la mano de sus hijas, pegándolas unas sobre otras hasta formar un abeto en la pared del salón.

Las cápsulas individuales y usadas de café, del mismo bar, le sirvieron de bolas. Hizo estrellas de cartón y adornos con palitos y botones con los que decorar las puertas; dotando de calidez y colorido esa Navidad y con un poco de alegría el corazón de su familia.

 

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