El hombre invisible

Aunque presente,

por momentos

me siento invisible,

irreal,

y apenas una simple pincelada

de mi ser

se desvanece,

cayendo en el olvido

y olvidando la necesidad de figurar en

cuerpo y alma,

aunque solo sea por demostrar

lo que otros creen ver

en quien se encuentra delante de ellos.

Y siento el gozo de difuminarme

frente a aquellos que viajan, ajenos,

en dirección a ese estado laxo y ambiguo

tan cercano y tan alejado de la realidad de sentir

que no hay escapatoria posible

cuando solo hay obligación

de aparentar lo que uno ni es ni ha sido.

K. Dilano.

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